Hay una enorme diferencia entre “construir un edificio” y “elegir los materiales de construcción apropiados para el tipo de construcción y el terreno sobre el que lo construiremos”, aunque el primero sea resultado de conocimientos como el segundo.

En la formación de empresa pasa lo mismo. Los ambiciosos conceptos que representan las competencias (base de los sistemas de gestión de recursos humanos desde los años 80) como la resiliencia, la planificación o la comunicación, son resultado de más modestas pero prácticas microcompetencias que nos ayudan a resolver los verdaderos retos y problemas que nos presenta nuestro trabajo de todos los días.

Las necesidades formativas que deben resolver las empresas hoy en día exigen modelos flexibles y que permitan evaluar el retorno que nos aporta.

Así lo demuestra Clemente Morales en la presentación que os dejamos:

 

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