De todos es de sobra conocido el contexto de trabajo impuesto por la globalización e Internet. Horarios “flexibles”, dispositivos móviles, aceleración de las expectativas de los clientes, teletrabajo y necesidad de capacitación continua.

Este panorama ha transformado la realidad de los departamentos de gestión del talento y los lleva inexorablemente hacia la digitalización. No hablaré en este artículo de los millenials, para variar, ni de impactantes gadgets tecnológicos que supuestamente debemos emplear para ser más productivos. Solo pretendo recoger aquellos retos que el Director de Formación debe plantear a la organización para evolucionar en paralelo a la realidad social.

 

1 #mobile

¿En qué medida tus planes formativos aprovechan la omnipresente tecnología móvil (smartphones, tablets…)? Debemos considerar sus posibilidades en forma de mayor accesibilidad y capacidad de interactuar con expertos, mentores, colegas y facilitadores en cualquier momento.

Quizá tu viejo LMS no es la solución.

En este aspecto tendrás que tener en cuenta:

Contenidos en formatos responsivos que se adaptan a distintos dispositivos

Estructura de los contenidos formativos que permita estudiar en contextos donde la concentración es más complicada (transporte público, salas de espera, etc.).

Buena combinación de las ilustraciones con los textos que constituyan esquemas que guíen al lector en formatos cercanos a la infografía.

2#rapidLearning

La organización de las empresas y nuestro vida personal nos llevan a tratar de aprovechar breves lapsos de tiempo; una especie de “formación a ratos”.

Todos podemos recordar esa conversación con un compañero, un jefe o un cliente que en 20 minutos nos arrojó más luz sobre un tema que muchos artículos. Trata de recrear virtualmente esos espacios breves pero provechosos: visuales, bien estructurados, prácticos y amenos.

En gran parte, este esfuerzo depende de los soportes y canales a través de los cuales haces llegar la formación:

Cápsulas de formación con ejercicios que te devuelven un feedback útil al contestar.

Gamifica, como decimos ahora, adaptando los tiempos de juego de forma realista a la disponibilidad de tus destinatarios.

Vídeos cortos. Entre tres y siete minutos parece ser la duración que mejor funciona en YouTube para los vídeos formativos. ¿Y si necesito más tiempo para explicar adecuadamente? Crea una serie de vídeos cortos y anima a ver el siguiente en los últimos segundos del anterior.

3#BYOD

“Trae tu dispositivo móvil a clase”.

Los formadores sabemos que no podemos poner diques al mar. No hagamos la guerra a los móviles en clase, más bien aprovechemos sus posibilidades para que la clase sea más práctica y entretenida. Los smartphone, por ejemplo, permiten integrar:

Sistemas de votación sobre la marcha, cuyos resultados podemos analizar en el aula

Acceso remoto de otras personas a las actividades, como ponentes o participantes

Enriquecimiento de la materia que estamos trabajando con nuevas aportaciones de todos los participantes

Compartir los recursos y las herramientas que nos proporciona Internet, así como las aplicaciones ofimáticas

La sesión dejará un rastro en el equipo del participantes que podrá ser fácilmente consultado después, mejorando la aplicación de la formación al puesto de trabajo

Pero recuerda, si vamos a enriquecer nuestras sesiones de esta manera, el diseño de la sesión debe estar mejor preparada que nunca para mantener el hilo conductual y enfocar a la audiencia a los objetivos de aprendizaje. Pregunta a  tus formadores si se sienten capaces.

4#JustInTime

¿En qué medida los programas de formación en tu organización responden a necesidades actuales de los destinatarios? La metodología de rapidLearning busca precisamente acortar el lapso temporal desde la identificación de una necesidad formativa hasta que el participante accede al programa. Simultáneamente, es preciso organizar repositorios de contenidos actuales que satisfagan las posibilidades de autoaprendizaje incluso fuera de programas ya planificados.

 

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Online o #blendedLearning, aportando valor

El modelo de formación de cualquier organización se debe alimentar de todas aquellas metodologías que se adapten a la cultura, estructura y objetivos de la organización. La digitalización juega un papel vital, integrando esquemas como los que estamos mencionando en este artículo, intensivos en tecnología.

Tan importante como la tecnología debe ser que los destinatarios conozcan y comprendan el modelo de formación de su organización. Por ejemplo, que identifiquen los MOOC como programas de calidad de duración mayor y que certifican competencias, que los programas de rapidLearning aseguren que cuentan con los conocimientos o actualizaciones fundamentales para resolver sus retos del día a día, o que en las sesiones presenciales puedan entrenar situaciones para desarrollar nuevas habilidades.

¿Qué competencias debemos poseer para conseguirlo?

Verás que en todas las fotos que aparecen en este artículo hay personas, no tan solo ordenadores y demás. Efectivamente, los cambios y transformaciones las realizamos, finalmente, las personas. Observad a vuestro equipo y pensad si estáis preparados para facilitar la digitalización que aporte valor a la formación en tu organización:

Estar al corriente de la tecnología aplicada a la formación y las distintas herramientas a nuestro alcance (algunas de un coste muy bajo)

Estar seguros de que nuestros formadores y consultores son capaces de aplicar las herramientas tecnológicas en las sesiones presenciales o utilizarlas como potentes herramientas de preparación, desarrollo y seguimiento de esas sesiones. Dotarles de las habilidades para convertirse en curators de contenidos, de forma que aprovechen todas las posibilidades de la red

Establecer un rumbo estratégico del área que asegure que estamos aportando valor a la organización, orientando las herramientas tecnológicas para aportar valor

Tomar siempre el pulso al cumplimiento de expectativas de nuestros clientes internos y el grado de aplicación de la formación

Indicadores que permiten saber si lo estamos consiguiendo.

Cuando hablamos de aportar valor queremos decir que la actividad de formación en nuestra organización mejora en determinados aspectos:

Plazos, somos flexibles y rápidos para proveer el conocimiento necesario que nos demandan

Participación, la demanda interna de nuestro servicio se incrementa

Finalización, los programas son culminados por los participantes con aprovechamiento

Satisfacción, los participantes y las distintas unidades de nuestra organización encuentran atractivos los programas que realizamos

Certificaciones, los participantes alcanzan certificaciones reconocidas gracias a los programas que organizamos

Costes, el ROI de nuestras actividades es positivo

 

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